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Un centro educativo construido bajo criterios de Economía Circular

septiembre 7, 2016

Un edificio sin emisiones de CO2 cuya construcción cuenta con materiales reutilizados y obtiene energía mediante 120 paneles solares.

El Instituto de Enseñanza Secundaria Lyceum Schravenlant es el primer centro educativo de los Países Bajos diseñado y construido bajo los principios ‘cradle-to-cadle’, basados en la economía circular y en el que todos los materiales usados se reciclan para crear otros productos.

El edificio está situado Schiedam, un municipio comprometido con la reducción de las emisiones de CO2 de sus edificios que obliga a que todos sus inmuebles públicos sean totalmente desmontables hasta el final de su ciclo de vida. Una imposición que implicaba el rediseño de un edificio datado de 1960 con materiales poco sostenibles.

Este rediseño ha sido llevado a cabo por el estudio de arquitectura LIAG Architecten, de La Haya, quien desarrolló un proyecto en el que han participado los 600 alumnos del colegio. Los arquitectos pidieron a los alumnos que diseñasen su colegio, permitiéndoles descubrir así nuevas propuestas constructivas, visiones y necesidades que incluyeron en el proyecto.

El resultado ha sido un edificio sin CO2 con regulación óptima de la temperatura y el aire limpio, prestaciones que cumplen con la normativa holandesa de construcción. Según Thomas Bögl, de LIAG Architects, “un edificio energéticamente limpio y construido con materiales sostenibles no es por definición un edificio saludable. Por eso prestan mucha atención también al clima interior del centro educativo”.

Así, la energía del edificio se obtiene mediante 120 paneles solares, los servicios se limpian con agua recuperada y la construcción cuenta con materiales reutilizados y reciclados, incluidos los 30.000 m2 de Rockfon Krios D, unos paneles acústicos de lana de roca que propician el confort acústico.

Además, todas las fachadas se han diseñado en función de la orientación y cuenta con una pared vegetal de musgo que regula la humedad del edificio. Las plantas ocupan partes visibles de la escuela y hay señales en las barandillas del atrio que se refieren a los materiales duraderos. El edificio es capaz también de adaptarse a las necesidades del centro, por ejemplo, con una división flexible de aulas, lo que permite aumentar o reducir el espacio en función de las necesidades.

Esta escuela sin emisiones de CO2 se ha convertido en el proyecto modelo y ‘campo de pruebas’ para la aplicación de las innovaciones sostenibles en las escuelas, zonas residenciales, espacios públicos e instalaciones industriales.

De este modo, la economía circular y participación de los alumnos en el proyecto, no solo permite aumentar la concienciación de los mismos sobre sostenibilidad y construcción sostenible sino que la economía circular propone un nuevo modelo de sociedad que utiliza y optimiza los stocks y los flujos de materiales, energía y residuos centrándose en el objetivo de la eficiencia del uso de los recursos.

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