Saltar al contenido.

Construcción sostenible: un deber moral

noviembre 18, 2016

Los pasados 4 y 5 de noviembre Pamplona ha sido la sede del Congreso Nacional Passiv Haus, un estándar de diseño arquitectónico extendido a nivel mundial para proyectar edificios de consumo casi nulo. Es poco conocido el dato de que para final de 2018 todos los edificios públicos que se construyan deberán ser de consumo casi nulo, y para 2020 se extenderá la exigencia a todos los nuevos edificios.

Durante el congreso, organizado por la Plataforma Española Passiv Haus, se han expuesto muchos ejemplos ya construidos de edificios que, sin grandes alardes tecnológicos, apenas consumen energía y tienen unas emisiones de Co2 muy reducidas. Siempre, como debe ser, con enfoques muy diferentes ya que en la arquitectura manda el clima, el entorno donde se ubica el edificio, las necesidades de los usuarios, y multitud de factores varios. Los edificios no por ser eficientes deben olvidarse de ser arquitectura: que nos acoja, que nos sorprenda, y nos emocione cada día.

Estos días hemos constatado la gran implicación de los técnicos, con más de 500 asistentes. La de la administración, ejemplar, teniendo en cuenta que la normativa europea que regula los edificios de consumo casi nulo está a punto de entrar en vigor y en España todavía no se ha traducido a normativa nacional. Pero queda un gran reto pendiente: la implicación de todos. Como ciudadanos concienciados con el cuidado del medio ambiente, amantes de la tierra que pisan nuestros pies… ¿qué podemos hacer? Tomar decisiones básicas para la sostenibilidad a la hora de comprar o rehabilitar nuestra vivienda, buscando el menor consumo, la mayor integración con la naturaleza, el mayor respeto al entorno. Ha llegado el momento de ser también consumidores responsables en edificación: debemos formarnos un criterio para así poder ejercer el arma más poderosa del cambio, nuestra capacidad de decisión. Conozcamos los parámetros básicos: qué es una calificación energética, qué sobrecoste anual tiene el mantenimiento de una vivienda “A” respecto a una “D” o “E”. Pensemos dos veces cuando alguien proponga demoler una construcción, pues a algún sitio tendrán que ir los residuos. Pensemos en la ingente cantidad de energía encerrada en el nuevo edificio: la famosa huella de carbono o energía que se ha utilizado para cocer los ladrillos, para producir el cemento, la lana roca… Tomemos decisiones que reduzcan al máximo ese impacto.

La única diferencia entre un sueño y un objetivo es una fecha. Lo que hasta ahora era un sueño, que hubiera una herramienta para detener la influencia de la edificación en el cambio climático, ahora tiene una fecha: 2020. Busquemos todos juntos cómo caminar hacia ella.

Sara Velázquez Arizmendi, miembro de la plataforma española Passiv Haus.

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: