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Estos genios del reciclaje convierten váteres y azulejos en ladrillos para casas ecológicas

noviembre 30, 2016

Convertir los residuos industriales procedentes de fábricas y de antiguos edificios derruidos en nuevos materiales constructivos, dándoles forma de ladrillos. Ese es el objetivo de StoneCycling, una compañía fundada en 2013 por dos holandeses, Ward Massa y Tom van Soest, que quieren cambiar la industria de la construcción y dar una segunda oportunidad a los desechos gracias a sus bloques reciclados.

Todo comenzó con el proyecto de fin de carrera de Tom van Soest, que en 2012 estaba terminando sus estudios de Diseño en la Universidad de Eindhoven. En Holanda, durante sus años universitarios y debido a la crisis económica, se demolieron muchos edificios de baja calidad, construcciones que ya no se ajustaban a las necesidades de los dueños y en los que no se podían invertir grandes cantidades en reformas.

Van Soest empezó a investigar qué sucedía con los restos de esas edificaciones una vez que eran derribadas y se preguntó si sería posible reutilizar esos materiales, ahora hechos pedazos, y transformarlos en otros de alta calidad. Comenzó entonces a experimentar y descubrió que se podían crear nuevas combinaciones estables que podrían usarse otra vez para edificar. Por ello, después de graduarse, se alió con Ward Massa para fundar la ‘startup’ StoneCycling y llevar el reciclaje en el sector de la construcción a un nuevo nivel.

“El problema es que la basura aún se percibe como basura. Y nosotros pensamos que es una oportunidad de hacer cosas nuevas”, explica Ward Massa. Ya que en función de los desechos disponibles no siempre producen el mismo tipo de material ni con las mismas características, los dos emprendedores decidieron que su producto serían ladrillos, uno de los componentes más reconocibles del sector, asociado a la construcción de cualquier vivienda.

Poseen una amplia gama de opciones, de distintos colores, texturas y características a los que han dado nombre: Lentil, Mushroom, Salami….“Son ladrillos que siguen los estándares marcados por la industria”, concreta.

El aspecto de estos ladrillos tiene además un alto componente estético, elegido con cuidado para captar la atención y conseguir el beneplácito de los posibles consumidores. “Construir a partir de la basura es todavía algo muy nuevo, por lo que es importante desarrollar un producto sostenible, pero que también sea capaz de desencadenar una experiencia estética en la gente”, clarifica el cofundador de StoneCycling.

Para fabricar sus ladrillos, en StoneCycling emplean principalmente materiales minerales de azulejos, antiguos ladrillos, restos de lavabos o retretes a los que someten a un proceso cerámico. También utilizan desechos de las compañías que se dedican a fabricar aislantes. Además están experimentando con otras fuentes, como los residuos procedentes de las fábricas de aluminio. Según sus cálculos, su método de fabricación a partir de componentes reusados ahorra un 25% de energía.

En paralelo, estos innovadores trabajan con constructoras y compañías de demolición para intentar que los derribos sean más selectivos y cuidadosos. “Si la gente estuviera dispuesta a comprar los restos de una obra, esto podría ser un incentivo para que las compañías de derribos hicieran su trabajo de forma más precisa”, señala Massa.

También podría convertirse en una motivación para los constructores, que buscarían emplear determinados tipos de materiales que al final de su ciclo de uso todavía valdrían dinero, ya que serían aptos para el reciclaje.

A pesar de la gran oportunidad que han encontrado en la industria de la construcción, ajustarse a sus tiempos y ritmos no es tarea fácil. En ocasiones, el sector se mueve muy despacio y pasan años hasta que un edificio ya planeado comienza a edificarse. No obstante, StoneCycling ya ha aportado sus ladrillos reciclados para construir una casa en Róterdam y un pabellón con forma de cono en Ámsterdam. Además, su material será la base de la construcción ecológica de distintos apartamentos y tiendas en Holanda, Luxemburgo, Reino Unido y Bélgica.

Sus ladrillos también han encontrado una nueva posible función: convertirse en un elemento del interiorismo. “Cada vez estamos recibiendo más peticiones de arquitectos interioristas de Manhattan, Brooklyn, San Francisco y Beverly Hills. Nuestros productos, especialmente los ladrillos más exóticos, Aubergine, Wasabi y Truffle están siendo utilizados para revestir paredes interiores y mostradores”, detalla Ward Massa, el cofundador de StoneCycling.

Ahora, el siguiente paso de la compañía es descubrir cómo reciclar otros materiales desechados y así desarrollar nuevas gamas de ladrillos que tengan una segunda vida en futuras construcciones. Paralelamente, también tendrán que seguir luchando para cambiar la visión de los consumidores y de la industria, con el objetivo de que la basura y los restos constructivos tengan una nueva oportunidad en los edificios.

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