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Bogotá tiene el jardín vertical más alto de América Latina

julio 10, 2017

En total, son 3,000 metros cuadrados de vegetación, pero lo particular es que casi todos son verticales. En medio de uno se los sectores más exclusivos de Bogotá, en Colombia, se instala este edificio de 17 apartamentos que desde mediados de 2015 se ha convertido en un pulmón en medio de la ciudad.

Santalaia es, junto al edificio Tree House de Singapur (de 2,300 metros cuadrados), uno de los jardines verticales más altos del mundo. Sus creadores definen el innovador diseño como unas “costillas verdes” que envuelven la construcción y sobresalen para que, desde los apartamentos, se pueda ver la vegetación por las ventanas.

El proyecto fue ideado por la constructora colombiana Exacta Proyecto Total y desarrollado con la tecnología del grupo español Paisajismo Urbano, a través de la compañía local Groncol, quienes apostaron a crear un pulmón en medio de la selva de cemento.

El edificio, único en su especie en Bogotá, resalta en medio de las edificaciones lujosas del barrio Rosales, ubicado al norte de la ciudad. Desde el techo, en donde los jardines verticales se convierten en pérgolas con vegetación colgante, se vive la sensación de estar en contacto directo con la naturaleza. Para lograr este efecto fue necesario un trabajo de planeación y construcción de casi dos años.

“Tuvimos que trabajar con ingenieros especialistas para las estructuras de soporte, retorno de aguas grises, lluvias y sobrantes de riego”, señaló a CityLab el director de proyectos de la constructora, Luis Guillermo Vallejo . La iniciativa fue materializada por Groncol, una empresa especialista en construcción sostenible, la que ha realizado casi 300 proyectos desde 2010, en los que le han apostado a hacer una ‘Colombia Verde’.

“Es la importancia del verde en la mitad de la selva de ladrillo de Bogotá. Nos recuerda que estuvimos millones de años conectados con la naturaleza y que la necesitamos para llevar vidas más sanas y productivas”, señaló a CityLab su director, Pablo Atuesta.

Precisamente con esa premisa se construyó este edificio que desde 2015 genera oxígeno para más de 3,000 personas al año, filtra más de 2,000 toneladas de gases nocivos y atrapa 400 kilos de polvo anualmente, de acuerdo a sus creadores. Para regar los 3,100 metros cuadrados de jardines necesitan diariamente alrededor de 22 metros cúbicos de agua en promedio, de los cuales la mayoría proviene de la planta de tratamiento que trabaja con agua reciclable.

Mónica Buitrago, magister en Bioconstrucción y Ecoarquitectura, destaca que estos proyectos son interesantes porque son una mirada desde la ciudad. “Se suelen dar estas propuestas en zonas rurales, pero [realizarlo en zonas urbanas] es un enfoque más responsable por el medio ambiente”, dijo a CityLab.

Buitrago señaló que las plantas usadas en Santalaia fueron pensadas para purificar el aire y que el impacto que esto genera no es solo para los habitantes del sector, sino para el cambio del perfil urbano de Bogotá. Según ella, seguir desarrollando este tipo de construcciones permitirá atraer fauna que se ha alejado por la contaminación, como abejas y distintas especies de aves.

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